Zonas vulnerables a nitratos: impacto en granjas porcinas | Safeland
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03/02/2026Olor de los purines de cerdo: causas, normativa y cómo reducirlo
Introducción
El olor es, sin duda, uno de los aspectos más conflictivos de la gestión de purines porcinos. Es la principal causa de conflictos vecinales, de denuncias ante la administración y, en algunos casos, del rechazo social a nuevas instalaciones ganaderas. Pero el olor no es solo un problema de percepción: también es un indicador de emisiones de gases como el amoniaco y el sulfuro de hidrógeno, que tienen impacto real sobre la salud humana, el medio ambiente y la propia productividad animal.
En este artículo analizamos de dónde viene el olor de los purines porcinos, qué dice la normativa española al respecto y, sobre todo, cuáles son las soluciones más eficaces para reducirlo.
¿De dónde viene el olor de los purines?
El olor característico de los purines de cerdo no viene de un único compuesto sino de una mezcla compleja de más de 160 compuestos volátiles identificados. Los más relevantes por su impacto olfativo son:
Amoniaco (NH₃)
Es el gas más abundante en los purines y el principal responsable del olor penetrante y sofocante. Se genera por la descomposición del nitrógeno orgánico y uréico presente en las heces y orina de los cerdos mediante acción bacteriana. Es también el principal responsable de las emisiones de nitrógeno reactivo al entorno.
Sulfuro de hidrógeno (H₂S)
Es el gas responsable del olor a huevos podridos, muy característico cuando se agita o bombea el purín almacenado en foso bajo los alojamientos. Aunque se genera en menor cantidad que el amoniaco, es extremadamente tóxico a concentraciones altas y representa un riesgo real para los trabajadores durante el vaciado de fosos.
Compuestos orgánicos volátiles (COVs)
Incluyen ácidos grasos volátiles (como el ácido butírico, propiónico y valérico), indoles, escatoles, fenoles y aminas. Son los responsables del olor más complejo y persistente asociado a los purines fermentados.
Dato importante: el olor de los purines se intensifica exponencialmente cuando se agita el purín almacenado (al bombear o vaciar la balsa). Es en estos momentos cuando el riesgo de exposición a H₂S es mayor.
Factores que influyen en la intensidad del olor
No todos los purines huelen igual ni con la misma intensidad. Los principales factores que determinan la intensidad del olor son:
- Alimentación: dietas ricas en proteínas generan mayor cantidad de compuestos nitrogenados volátiles. La reducción de la proteína bruta en el pienso con aminoácidos sintéticos puede reducir las emisiones de amoniaco hasta un 25%.
- Temperatura: el calor acelera los procesos de descomposición microbiana y aumenta la evaporación de los compuestos volátiles. En verano, las emisiones de amoniaco pueden ser el doble que en invierno.
- Tiempo de almacenamiento: cuanto más tiempo lleva el purín almacenado sin tratar, más se desarrollan los procesos de fermentación y más intenso se vuelve el olor.
- Superficie de purín expuesta: balsas descubiertas con gran superficie expuesta al aire emiten mucho más que fosos bajo alojamiento o balsas cubiertas.
- pH: el amoniaco se volatiliza más fácilmente a pH alcalino. El tratamiento acidificante del purín reduce el pH y, con ello, las emisiones de amoniaco.
Marco normativo sobre emisiones de olor en granjas
A nivel europeo
La Directiva 2016/2284/UE (Directiva NEC) establece compromisos nacionales de reducción de emisiones de amoniaco, que en España implican reducciones del 16% para 2030 respecto a los niveles de 2005. Esto se traduce en exigencias crecientes para el sector ganadero, que es el responsable de más del 90% de las emisiones de amoniaco en España.
A nivel estatal
Las MTD (Mejores Técnicas Disponibles) para la cría intensiva de cerdos, recogidas en la Decisión de Ejecución (UE) 2017/302, establecen los niveles de emisión asociados a las mejores técnicas disponibles (NEA-MTD) para el amoniaco. Las instalaciones IPPC (con AAI) están obligadas a aplicar estas técnicas.
A nivel autonómico
Varias comunidades autónomas han desarrollado normativa específica sobre olores (Cataluña, Aragón, País Vasco). En el resto, la regulación se basa en la legislación ambiental general y en la habitual referencia a la “ausencia de molestias al entorno”.
Soluciones para reducir el olor de los purines
1. Alimentación de precisión (reducción proteína bruta)
La estrategia más coste-efectiva para reducir las emisiones de amoniaco es reducir la proteína bruta de la dieta e incorporar aminoácidos sintéticos (lisina, treonina, metionina). Esta medida puede reducir las emisiones de amoniaco hasta un 25% sin afectar a los rendimientos productivos.
2. Acidificación del purín
Bajar el pH del purín por debajo de 6,5 reduce drásticamente la volatilización de amoniaco (hasta un 70%). Se puede hacer mediante la adición de ácido sulfúrico, ácido acético (vinagre) o mediante tratamiento biológico de acidificación. Es una técnica reconocida como MTD en Europa.
3. Cubrir la balsa
Una cubierta sobre la balsa de purines reduce las emisiones de amoniaco entre un 40% y un 80% al limitar la superficie expuesta al aire. Las opciones van desde cubiertas flotantes de plástico (económicas) hasta estructuras fijas de chapa o geomembrana.
4. Tratamiento electroquímico (Safeland)
La tecnología electroquímica de Safeland elimina el nitrógeno amoniacal del purín líquido en el propio reactor, transformándolo en nitrógeno gas (N₂) mediante oxidación electrolítica. El resultado es un efluente con un 80-90% menos de amoniaco, lo que supone una reducción proporcional de las emisiones de olor.
5. Biofiltros en la nave
Los biofiltros son estructuras rellenas de material orgánico (virutas de madera, compost) por los que se hace pasar el aire extraído de los alojamientos. Los microorganismos presentes en el material filtrante degradan los compuestos odoríferos. Pueden reducir hasta un 70-80% las emisiones de amoniaco y olor en el punto de extracción.
6. Aplicación de purín con inyección al suelo
La aplicación de purín mediante inyectores (que incorporan el purín directamente al suelo sin dejarlo en la superficie) en lugar de la aplicación superficial sin incorporación reduce las emisiones de amoniaco durante la aplicación hasta en un 80%. Es además una MTD reconocida.
¿Cómo sé si mi granja supera los límites de olor?
En España no existe aún una normativa general de odorimetría (medición objetiva del olor), aunque varias comunidades autónomas están trabajando en ello. La evaluación del olor se realiza habitualmente mediante:
- Olfatometría dinámica (norma EN 13725): medición en laboratorio de la concentración de olor de muestras tomadas en la fuente.
- Modelos de dispersión atmosférica: simulación de la propagación del olor desde la fuente hasta los receptores sensibles (viviendas, escuelas, hospitales).
Conclusión
El olor de los purines porcinos es un problema real pero con soluciones técnicas probadas. La clave es combinar medidas en distintos puntos del sistema: desde la alimentación de los animales hasta el almacenamiento y el tratamiento del purín.
Si tu granja está recibiendo quejas por olores o si quieres anticiparte a la exigencia normativa, el equipo de Safeland puede analizar tu situación y proponerte las medidas más eficaces para tu caso.


