
Subproductos SANDACH y aguas residuales en cárnicas: guía de gestión
22/03/2026Cómo tratar el agua de lavado de jamones curados: tecnologías y normativa
Introducción
El agua de lavado de jamones curados es el efluente más crítico del proceso de curación del jamón ibérico y serrano: combina una carga orgánica significativa (proteínas, grasas y pigmentos de la carne) con una concentración de sal (cloruro sódico) que puede superar los 50 g/L en las aguas de lavado post-salazón. Este efluente es incompatible con el tratamiento biológico convencional sin una gestión previa que reduzca la salinidad, y su vertido directo al cauce está prohibido en prácticamente todos los casos.
En este artículo presentamos las tecnologías disponibles para el tratamiento del agua de lavado de jamones curados, sus rendimientos, costes y las consideraciones normativas aplicables.
Caracterización del agua de lavado: el punto de partida
Antes de diseñar el sistema de tratamiento, es imprescindible caracterizar el efluente de forma específica para cada instalación. La composición varía significativamente según el tipo de curación (jamón ibérico vs. serrano), el sistema de salazón (sal seca, salmuera líquida), la cantidad de agua de lavado utilizada y la gestión de los distintos efluentes dentro de la instalación.
Los parámetros mínimos que deben analizarse son: DQO, DBO₅, SST, grasas, conductividad eléctrica, cloruros, nitratos, nitritos, pH y temperatura. Para instalaciones con vertido a cauce, también deben analizarse los metales pesados y los microcontaminantes orgánicos si se detectan en la cadena de producción.
Estrategia 1: Separación en origen y gestión diferenciada
La estrategia más eficiente desde el punto de vista técnico y económico es separar en origen los distintos tipos de efluentes del secadero y gestionarlos de forma diferenciada:
Efluentes de alta salinidad (salmueras y aguas de lavado post-salazón)
Son los de menor volumen pero mayor concentración de sal (50-200 g/L NaCl). La separación en origen permite gestionarlos por separado sin contaminar con sal el resto de efluentes del secadero. Las opciones de gestión son:
- Recirculación y reutilización en el proceso de salazón: viable para las primeras salmueras del ciclo; requiere control de la carga microbiológica acumulada.
- Gestión como residuo industrial por gestor autorizado: si el volumen es manejable, puede ser la opción más económica para instalaciones pequeñas.
- Evaporación con recuperación de sal: para instalaciones grandes con altos volúmenes de salmuera; permite recuperar la sal para su reutilización o venta.
Efluentes de baja y media salinidad (lavados de cámaras, CIP, aguas de proceso)
Son los de mayor volumen y concentración orgánica pero menor salinidad (<10 g/L NaCl). Pueden tratarse con sistemas convencionales (pretratamiento + DAF + lodos activados) si la salinidad se mantiene por debajo del umbral de inhibición del lodo biológico (5-8 g/L).
Estrategia 2: Tratamiento del efluente conjunto con tecnologías tolerantes a la sal
Cuando la separación en origen no es viable (instalaciones sin redes de saneamiento diferenciadas), el efluente conjunto del secadero debe tratarse con tecnologías que sean tolerantes a la salinidad o que puedan eliminar la sal:
Pretratamiento físico: tamizado y trampa de grasas
Independientemente de la estrategia seguida, el pretratamiento físico es el primer paso en cualquier sistema de tratamiento de aguas de secadero: tamizado fino (1-3 mm) para eliminar sólidos gruesos y trampa de grasas para retener las grasas flotantes. Estas etapas no se ven afectadas por la salinidad.
Coagulación-floculación y DAF
La DAF con coagulación-floculación es eficaz para eliminar grasas y sólidos también en presencia de sal. La sal puede afectar a la dosis óptima de coagulante (la alta conductividad interfiere con la desestabilización coloidal), por lo que puede ser necesario ajustar la dosis mediante jartest específico con el efluente salino.
Electrodiálisis reversa (EDR) para desalinización parcial
La electrodiálisis reversa es una tecnología de membranas que utiliza campos eléctricos para transferir los iones de sal (Cl⁻, Na⁺) desde el efluente a tratar hacia un concentrado. Es más energéticamente eficiente que la ósmosis inversa para la desalinización de efluentes con alta concentración de sal, aunque su coste de inversión es elevado. El efluente desalinizado puede enviarse al tratamiento biológico convencional.
Ósmosis inversa (OI)
La ósmosis inversa puede eliminar hasta el 99% de los cloruros del efluente, produciendo un permeado casi sin sal que puede verterse o reutilizarse. Sin embargo, requiere una etapa de pretratamiento exhaustiva (DAF + filtración + ultrafiltración) para proteger las membranas, y genera un rechazo concentrado (20-30% del caudal de entrada) con una concentración de sal 4-5 veces la del afluente, que debe gestionarse como residuo o mediante evaporación.
Evaporación al vacío
La evaporación al vacío concentra el efluente salino eliminando el agua por evaporación a baja temperatura (40-70°C mediante vacío). Produce un destilado (agua limpia reutilizable) y un concentrado sólido o pastoso con toda la sal y la carga orgánica. Es la tecnología de mayor eficiencia en la eliminación de cloruros pero la de mayor consumo energético. Es adecuada para instalaciones grandes con altos volúmenes de salmuera concentrada.
Límites de vertido aplicables a secaderos de jamón
Los límites de vertido específicos para cada instalación se establecen en la autorización de vertido. Para los secaderos de jamón, los parámetros más críticos y sus límites habituales son:
Cloruros: 1.000 – 2.000 mg/L (muy restrictivo considerando los 10.000-50.000 mg/L del efluente bruto).
DQO: 250 – 500 mg/L.
DBO₅: 50 – 100 mg/L.
SST: 35 – 80 mg/L.
Grasas: 20 – 50 mg/L.
Nitratos (NO₃⁻): < 50 mg/L (especialmente en cuencas con problemas de nitratos).
El límite de cloruros es el condicionante más exigente para los secaderos de jamón. Cumplir con 1.000-2.000 mg/L desde un efluente con 10.000-50.000 mg/L requiere una reducción del 95-98% de los cloruros, lo que prácticamente solo es posible con ósmosis inversa, electrodiálisis o evaporación.
Preguntas frecuentes
❓ ¿Existe alguna tecnología de tratamiento biológico que tolere la alta salinidad?
Sí, existen sistemas de lodos activados con biomasa halotolerante (adaptada a altas concentraciones de sal) que pueden operar con salinidades de hasta 20-30 g/L NaCl. Sin embargo, el período de adaptación del lodo es largo (2-4 meses), el sistema es sensible a los cambios bruscos de salinidad, y la eficiencia de eliminación de DQO es menor que con lodo convencional. Para las salmueras más concentradas (>30 g/L), incluso los sistemas halotolerantes son insuficientes.
❓ ¿Puedo verter el agua de lavado de mi secadero al alcantarillado municipal?
Depende del gestor de la red de saneamiento. Muchos ayuntamientos y mancomunidades establecen límites de cloruros para el vertido al colector (típicamente 2.000-5.000 mg/L) que siguen siendo muy inferiores a la concentración del efluente bruto. Además, los efluentes muy salinos pueden dañar la red de saneamiento y la EDAR municipal. Se recomienda contactar con el gestor de la red antes de asumir que el vertido al colector es viable.
Conclusión
El tratamiento del agua de lavado de jamones curados es uno de los retos técnicos más específicos del sector agroalimentario español. La clave está en la gestión diferenciada de los distintos tipos de efluentes para evitar mezclar las salmueras de alta concentración con el resto de aguas del proceso, y en el diseño de un tren de tratamiento adaptado a las características reales del efluente de cada instalación.
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